domingo, 17 de julio de 2011

El libro "El Zar Tucumano" profundiza en la estrecha relación entre el entonces legislador José Alperovich y el gobernador Antonio Bussi, entre 1995 y 1999

“EL ZAR TUCUMANO”

Bussi tenía a Alperovich como un útil operador al que llamaba "Pepe"

Miércoles 13 de Julio de 2011 16:20:44 | 

La biografía prohibida de Alperovich revela su presencia habitual en la residencia de Bussi en La Rinconada, cuando el ex militar era gobernador. "José admira al general, por el verticalismo con el que ejercía el poder", explica Pablo Walter. La traición a la UCR.

Antonio Bussi y José Alperovich.


El libro "El Zar Tucumano" profundiza en la estrecha relación entre el entonces legislador José Alperovich y el gobernador Antonio Bussi, entre 1995 y 1999. Veamos extractos del libro:

La convivencia de los radicales no fue sencilla en la Legislatura. Antonio Bussi había conseguido 15 legisladores de su partido, Fuerza Republicana, y salió a conquistar aliados. 

Alperovich asumió la presidencia de la Comisión de Hacienda desde el inicio de la gestión Bussi y cubrió las necesidades del Gobierno. No siempre aprobaba todo a libro cerrado, pero siempre buscaba alcanzar algún acuerdo.

El dirigente peronista Alberto Darnay integró durante ese período la Legislatura. “En ese tiempo comienza una fuerte emisión de títulos públicos. Además, bajaban préstamos del Banco Mundial que manejaban Carlos Corach [ministro del Interior de Carlos Menem], Bussi y Alperovich. Al ver los dictámenes de la Comisión de Hacienda, las finanzas públicas pasaban exclusivamente por Bussi y Alperovich”, contó Darnay.

Era tan estrecha la relación entre Bussi y Alperovich que el ex dictador lo bautizó “Pepe”. Era el único que lo llamaba así. Cuando los legisladores peronistas se enteraron de eso, comenzaron a llamarlo Pepe en las manifestaciones generales de cada sesión de la Cámara.

Alperovich se sonrojaba y algunos ex correligionarios intentaban defenderlo de las cargadas.   

La buena sintonía que existía entre Bussi y Alperovich le permitió al entonces radical entrar en el círculo íntimo del general retirado. Courel recordó que Alperovich solía concurrir a los asados que organizaba el entonces gobernador en la casona que le alquilaba el Estado en la Rinconada, en Yerba Buena. El dato fue confirmado por otras fuentes más, aunque desestimado por Beatriz Rojkés.

Años más tarde, Alperovich imitaría algunos gestos bussistas: asados para alinear a la tropa y recorridas diarias para visitar obras públicas, dos características de su gestión a partir de 2003.

“Alperovich era asiduo concurrente a la casa de Bussi, en La Rinconada. Tenía una buena relación, pero siempre extorsionó al Ejecutivo desde su lugar en la comisión de Hacienda. Respeta y admira al general, sobre todo por el verticalismo con el que ejercía el poder y por la necesidad de siempre dejar la impronta personal mediante pequeñas obras públicas”, lo definió Pablo Walter, ex vicepresidente de la comisión y, en ese momento, dirigente del núcleo duro de Fuerza Republicana.

Sin embargo, el coqueteo con el bussismo le generó conflictos internos a Alperovich dentro de la UCR. El Ateneo de la Libertad se había posicionado fuerte dentro del radicalismo y Neme Scheij, uno de sus padrinos políticos, había ganado la presidencia de la filial tucumana del partido.

“Ahí empecé a tener serios problemas con Alperovich porque desde que asumió la presidencia de la Comisión de Hacienda hizo planteos en sintonía con el gobierno de Bussi disfrazado de un pacto de gobernabilidad”, sostuvo Neme Scheij.

Julio César “Tito” Herrera, un dirigente radical y compañero de banca de Alperovich, recordó que Bussi había declarado públicamente que veía “con beneplácito” que Alperovich asumiera como su ministro de Economía. Topa, en cambio, señaló que no le constaba de ningún ofrecimiento en ese sentido.

Neme Scheij rememoró un duro cruce con Alperovich en ese momento:

— ¿Por qué no vamos a hacer un acuerdo?, lo increpó Alperovich.

— José, la gente con la que vos te sentás tiene las manos llenas de sangre, respondió el presidente del partido.

— ¿Qué importa eso, si fue pasado?, replicó Alperovich.

Palabras más, palabras menos, “Tito” Herrera se acordó de esa misma anécdota.

Hasta ese momento, Neme Scheij y Alperovich habían sido muy amigos. Cuando Alperovich asomaba por el Ateneo de la Libertad se acercó por un sanatorio donde Neme Scheij tenía internada a una hija. Sin conocerlo bien, le dio 15 mil dólares para que su hija pudiera ser operada en Buenos Aires. Tras ese gesto, Alperovich fue padrino de una de las hijas del ex presidente del radicalismo tucumano. “Se lo coimeó al curita Soria en la Catedral para que pudiera ser padrino. No podía por ser judío”, confesó Neme Scheij.

A partir de ese momento, la relación se fortaleció hasta que las diferencias políticas posteriores erosionaron la amistad. “En política teníamos choques, sobre todo por sus posturas a favor de la privatización y todo lo que el menemismo le pedía a Bussi que hiciera. Courel estaba en el medio para que no se rompiera el grupo”, agregó el ex diputado nacional.

El lunes 19 de agosto de 2008 la relación Alperovich-Bussi se volvió a instalar en los medios tucumanos. Mientras Alperovich visitaba obras, se puso de mal humor cuando una periodista le consultó sobre ese tema. Luis José Bussi —aunque él se hace llamar José Luis—, hijo del represor, había dicho que su padre no había aceptado a Alperovich como ministro de Economía en 1995 porque no le tenía confianza.

“Pero qué tengo que ver yo con ellos; nada, no tengo nada que ver”, contestó Alperovich. Y agregó: “¿Ustedes saben quién fue el hombre que más criticó a Bussi desde la comisión de Hacienda de la Legislatura? Fui yo. Fui el más crítico, no sé por qué quieren meterme en esto; es un tema que no tiene interés para la gente”, agregó, cortante. El archivo no dice lo mismo.

Según Pablo Walter, Alperovich tuvo una participación decisiva en la privatización del Banco Provincia, que no había podido conseguir el anterior gobernador, Ramón Bautista “Palito” Ortega. Según consta en la página oficial del Banco Macro, “Banco Tucumán comenzó a operar en 1996, luego de la privatización del Banco de la Provincia de Tucumán. Desde el 9 de julio de ese año, fecha en que se firmó el documento de transferencia a Banco Comafi, pasaron 3.426 días de la existencia del Banco Tucumán”.

En 1996 gobernaba Bussi y Alperovich presidía la comisión de Hacienda, donde se debatió el tema. “Cualquier decisión económica tenía que pasar por Alperovich”, completó Walter, enrolado en la actualidad en el Pro, el partido de Mauricio Macri.

Fuente: "José Alperovich, El Zar Tucumano", por Nicolás Balinotti y José Sbrocco, Editorial Dunken.

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